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No se puede servir a Dios y al dinero al mismo tiempo
El evangelio según San Mateo comienza con la infancia de Jesús y la proclamación del Reino de los Cielos. La declaración de Jesús sobre el Reino de los cielos consiste en una serie de exhortaciones sobre la ética del hombre. es lo que se conoce como Sermón del Monte.
En la predicación del Monte Cristo anuncia las 8 bienaventuranzas y una enseñanza sobre Dios y el dinero: "Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amara al otro, o bien, se interesara por el primero y menospreciara al segundo. No se puede servir a Dios y al dinero, Mateo 6:24. Esta es una de las enseñanzas mas famosas de Jesús sobre el peligro de las riquezas.
Jesús nos esta enseñando que hay dos discernimientos, dos mentalidades, dos formas básicas de amor: un amor proyectado hacia el exterior y otro proyectado hacia el interior (egoismo). Todos discernimos, cribamos, elegimos. El bien y el mal son soluciones éticas, son puntos de vista de la realidad.
Un discernimiento es benévolo, bienaventurado, edificante, constructivo, justo, amable, difusivo, compasivo, esto es vivir según el espíritu, es servir a la creación de Dios, el motivador de esta mentalidad es aumentar la felicidad (o irradiar felicidad) y disminuir el sufrimiento, en otros términos "aumentar la gracia".
El otro en cambio es destructivo, egoísta, caótico, injusto, esto es vivir según la carne y en esto consiste en servir al dinero, los motivadores fundamentales de esta mentalidad son el miedo y la codicia.
El pecado y la ley de Dios son estilos de vida, servimos a Dios o al dinero. Servir a Dios es mejorar el mundo, es ser cocreadores con Dios, servir a Dios es cocrear, es decir es aumentar los dones, las perfecciones en el mundo, perfeccionarnos y perfeccionar el mundo, ese es el sentido de la vida cuando servimos a Dios.
En cambio cuando servimos al dinero solo servimos a nuestro egoísmo, a nuestra propia felicidad personal sin atender a las necesidades de aquellos que nos rodean. Elegimos en definitiva entre el amor a nosotros mismos y el amor a Dios, el amor hacia todo lo creado.