Jesús es el divino maestro
El alumno debe ser recto pero el maestro debe perseverar. La rectitud es la regla de oro: haz por los demás lo que te gustaría que hicieran por ti" Mateo 7:12, la perseverancia en cambio es la determinación diaria de obrar el bien evitando el mal, su característica principal es la resistencia y la ausencia de miedo a la muerte. La rectitud es el camino hacia la iluminación espiritual, la perseverancia en cambio perfecciona la iluminación. El maestro ilumina por la gracia de sabiduría, el alumno debe ser iluminado.
Solo las personas iluminadas, las que han recibido al "espíritu santo" según la religión cristiana, gnosis según la filosofía, pueden perseverar, por eso cuando se habla de perseverancia se habla no de "fe" sino de seguridad en Dios. Por eso Cristo afirma: "cuando el discípulo llegue a ser perfecto será como su maestro" , Lucas 6:40. Por eso Cristo les promete el espíritu santo en pentecostés, Hechos de los apóstoles 2.
Los Dones Espirituales se definen como perfecciones, excelencias. Es decir observamos perfecciones en la creación y atribuimos a Dios su origen.
Los Dones nos definen la cultura de la excelencia, ser excelentes como Dios es excelente. En este esquema la virtud y en particular la justicia, es una forma del error. La virtud nos define una mediocridad sin riesgos.
Tener valores es practicar el error. Es por esto que la gracia es tan necesaria, el sufrimiento es resultado de practicar el error. Buscar la perfección es buscar los Dones de Dios. Vivir los dones es buscar lo correcto y lo mejor.
No podemos ser superiores a la Sabiduría y Rectitud de Dios y a esto se refiere el texto cuando dice "el alumno no es superior al maestro", Lucas 6:40; pero si podemos alcanzar los dones superiores por su gracia, es decir podemos alcanzar por la bondad divina las perfecciones de la semejanza (amor al bien), la emulación (don de consejo) y la imagen (frutos del espíritu) y así cuando seamos "perfectos" ser como Dios, el verdadero maestro, es perfecto.